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Cómo la mensajería instantánea cambió nuestras relaciones de pareja

Por Constanza Cortés /@lavecinacortes

Whatsapp y Line son la última moda en este tipo de comunicación. Gracias a ellos y nuestros smartphones, hoy estamos más conectados que nunca, pero muchas veces sufriendo un costo muy alto en nuestros pololeos. A continuación te mostramos los pro y los contra de estar tan enganchados con la instantaneidad.

Hace 10 años lo más top para pinchar con alguien era hacerlo a través de los SMS del celular. Al poco tiempo llegó Messenger de Hotnail, con el que nos quedábamos chateando hasta altas horas de la madrugada sin darnos cuenta y llenando las ventanas de conversaciones con caritas felices y los típicos “1313”. Pero la tecnología no para, por eso quiso darnos otros regalitos para flirtear: Whatsapp y Line.

Estos sistemas de mensajería instantánea, a los que pueden acceder los smartphones, sin duda han simplificado nuestras vidas, debido a la conectividad e instantaneidad que nos entregan, pero al mismo tiempo se han vuelto un dolor de cabeza para muchas parejas.

El lado bonito de estos nuevos chats

1. Son ideales para la época de conquista, cuando nos gusta alguien y queremos saber cómo es. Al igual que con los otros sistemas de mensajería inmediata, a través de Whatsapp y Line, las personas se atreven a decir cosas más íntimas, que no dirían si estuvieran hablando en persona. Eso sí, lo más entretenido de esto es cuando esperamos con ansias la respuesta del otro (uno imagina muchas cosas cuando ve la palabra “escribiendo” en la pantalla del celular).

2. Es un buen instrumento para darle un toque más hot a la relación de pareja; estos sistemas te permiten tener conversaciones más subidas de tono en cualquier lugar, sin perder la privacidad, porque no sufres el riesgo de que otro vea lo que escribes (a no ser de que te equivoques de personas al mandar el mensaje, por eso debes tener cuidado).

3. Estos sistemas también ayudan a saber en qué anda tu pinche o pololo, sin necesidad de ser tan invasivo y de llamarlo a cada rato. Un “¿cómo va el trabajo? o “te quiero”, te permitirá demostrarle tu preocupación y cariño.

El lado “psycho” que aflora al usarlos

Si bien Whatsapp y Line pueden ser los mejores  ganchos para iniciar una relación, con el tiempo -si es que hay un abuso en su uso- pueden hacernos pasar malos ratos.

1. Hay parejas que viven envueltos en la pasionalidad y la obsesión. En estos casos la ansiedad que provoca el hecho de que la otra persona no responda a un mensaje puede ser terrible. En unos minutos ella puede pasarse mil rollos, desde que el pololo está con otra o que ya no le importa a él.

2. Siempre uno de los dos va a usar más Whatsapp o Line que el otro. Esta escena es típica: van a comer o están viendo tele y uno de los dos no suelta el celular y se ríe solo.

3. El hecho de que una de las partes sea adicta a estas herramientas de concetividad puede hacer “pensar mal” a la otra persona (sobre un posible flirteo con otros). Con esto, los celos aflorarán y la relación se enviciará

4. Asimismo, algunas personas usan Whatsapp o Line para controlar y espiar a sus medias naranjas, debido a que uno puede ver la hora en que alguien se conectó por última vez. Después de eso hacen un show descomunal si es que no hablaron precisamente entre ellos.

Las nuevas herramientas que nos entregan los medios de comunicación a través de los avances tecnológicos, si bien nos permiten estar conectados en tiempo real, no hay que tomarlos como algo vital para nuestra felicidad.  Mejor aprovechemos cada momento “verdadero” con nuestros pololos y dejemos un rato de lado los aparatitos modernos, ¿les tinca?

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