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[Opinión] Un feminismo fantástico

No podemos ser feministas sin un despertar inclusivo y ético, desconociendo la herida abierta de aquellas mujeres a quienes se continúa exigiendo corroboración sobre la validez de su existencia.

MARCELA DEL SOLESCRITORA, ACTIVISTA SOCIAL Y AUTORA DE “CALEIDOSCOPIO” E "INMORTAL"

Por Marcela Del Sol

El nombre Daniela Vega suena más frecuentemente que de costumbre: el film, dirigido por Sebastián Leilo, “Una Mujer Fantástica”, el cual protagoniza, ha sido galardonado con el máximo honor a los profesionales de la industria cinematográfica.

¡Chile ha ganado un Oscar! Aparece, de formas diversas, en los inicios de noticias y redes sociales.

No obstante, ha sido Chile, el mismo que se auto proclama ganador  orgulloso, donde se ha menoscabado, escondido y despreciado, de formas indolentes, a quienes han tenido el coraje (porque se requiere de valentía casi sobre humana, en culturas como la nuestra) de emplazarse con orgullo, revelando realidades que a los sectores anti-desarrollo les molesta tanto: realidades que escapan de la educación torpe de antaño.

Les presento al feminismo TERF (Trans Exclusionary Radical Feminismo). En Español: “Feminismo Radical Trans Excluyente”, la corriente “feminista” que abroga a la mujer no biológica.

Daniela Vega, impávida y pese a las escobas pesadas con que han querido barrer su identidad bajo alfombras, se ha mantenido, no solo en pie, sino segura, sonriente y expuesta al mundo.

Pero no basta con el triunfo del que todos los coterráneos nos agarramos, de una u otra manera, para promover entendimiento. Entre incontables felicitaciones, se encarama el juicio arcaico, haciendo suya la misión de contender una identidad que les es ajena“Es un buen actor”, “es hombre, porque Dios lo hizo así”.

Feminismo Radical Trans Excluyente

El aspecto más irrisorio de este fenómeno de odio gratuito, de desdén característico de la ignorancia siempre presente en la vida de quien no ha aprendido, sino ha sido adiestrado, esta molestia que eclipsa el júbilo celebratorio con que, por falta de amante, quisiera irme a dormir esta noche, es que dentro del feminismo existen sectores tan divisorios como estos: como los que combatimos, cada día, en pro de una sociedad justa y equitativa que no nos entorpezca el camino a nuestros derechos.

Sin inclusión, la igualdad se transforma en un objetivo intrascendente, dentro de una realidad inamovible. 

Les presento al feminismo TERF (Trans Exclusionary Radical Feminismo). En Español: “Feminismo Radical Trans Excluyente”, la corriente “feminista” que abroga a la mujer no biológica.

Resulta una contraposición del feminismo, considerando nuestra búsqueda de equidad de derechos, con aquellos que el hombre ha poseído, y protege desmedidamente, para no ceder siquiera las sobras, sin escrutar la sensatez de nuestras demandas.

Sin inclusión, la igualdad se transforma en un objetivo intrascendente, dentro de una realidad inamovible.

¿Cómo intentar actuar justamente, o saber que hacer con lo justo, si permitimos perpetuar la invisibilización de aquellas mujeres; cuyas forman parecen inocuas a moldes que han sido hechos a mano por la misoginia?

¿Cuánto hemos avanzado, si de una manera igual de violenta, aunque menos perceptible, causamos fisuras en un sistema de vida que, urgentemente, nos necesita unidas?

La respuesta es: casi nada.

Hay una incoherencia de definiciones, estrechamente ligada al “movimiento”. No me refiero al “de moda”, ni a los hombres y sus acciones “intervencionistas” a quienes, casi instantáneamente, se les concede protagonismo.

Quedarnos estancados en aquellas definiciones, de identidad sexual, que fueron establecidas como correctas, es igual de contraproducente y tiránico a las directrices patriarcales.

Hablo de lo impráctico y abusivo: mientras discutimos sobre derrumbar al capitalismo, como la mano que tira las cuerdas, nos olvidamos que para poder lograr, debemos trabajar dentro de aquellos sistemas (todos) que necesitan cambios y para esto se requiere de poder.

Para lograr situarnos dentro de las estructuras que continúan arrasando con lo nuestro, produciendo un mayor desequilibrio, debemos revisitar nuestra relación con el entendimiento sobre aquello que constituye el poder. No solamente deteniéndonos en la resistencia, sino evolucionando hacia el liderazgo; que es la única posición que nos permitirá crear reformas.

No podemos ser feministas sin un despertar inclusivo y ético, desconociendo la herida abierta de aquellas mujeres a quienes se continúa exigiendo corroboración sobre la validez de su existencia.

Lo mismo sucede con el género: quedarnos estancados en aquellas definiciones, de identidad sexual, que fueron establecidas como correctas, bajo información limitada y obsoleta, es igual de contraproducente y tiránico a las directrices patriarcales que confunden a las masas con el discurso, a lo disco rayado, de que el feminismo es solo para “mujeres que odian a los hombres”.

Debemos urgentemente “reprogramar” nuestra mentalidad, minuciosamente estudiando aquellos gestos que ciertos sectores consideran ligeros, por ende, fáciles de lanzar.  Ningún activismo que indisponga, divida o excluya mujeres, puede ser llamado feminista, porque es igual de destructivo que el afán patriarcal de mantenernos, casi rendidamente, tirándonos el pelo entre nosotras.

Las marchas, aunque esenciales, son solo una parte de la pelea en contra de la opresión. Lidiar con el favoritismo subconsciente es imprescindible y prioritario. No podemos ser feministas sin un despertar inclusivo y ético, desconociendo la herida abierta de aquellas mujeres a quienes se continúa exigiendo corroboración sobre la validez de su existencia.

Ningún activismo que indisponga, divida o excluya mujeres, puede ser llamado feminista, porque es igual de destructivo que el afán patriarcal de mantenernos, casi rendidamente, tirándonos el pelo entre nosotras.

No podemos exigir liberación, mientras ejercemos practicas opresivas, aunque tengan distinto apellido. ¿Qué vamos a hacer con los espacios, si no re-conocemos lo que la libertad comprende?

Sin libertad, el poder solo es efectivo para quien somete. Y prohibiendo el derecho de opción, el feminismo se reduciría a una triste nodriza para quienes quieren desalentarnos.

¡Feliz día a nosotras, todas mujeres fantásticas, cada día!

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