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Por qué necesitamos comer frutas y verduras

Por Susan Bowerman

Las frutas y verduras ofrecen componentes naturales que ayudan a mantener el cuerpo saludable. La variedad es la clave.

Si no es un gran fanático de los vegetales, es probable que piense que puede suplirlos consumiendo mucha cantidad de frutas. Es entendible que así lo crea- pues casi siempre los mencionamos en la misma oración (“comer suficientes frutas y verduras”) – y, como ambas son “comidas de plantas” saludables, es natural asumir que son más o menos intercambiables en términos de los nutrientes que aportan a nuestro cuerpo.

La verdad, hasta cierto punto esto es cierto. Podemos obtener nuestra vitamina C de los frutos silvestres (como frutillas o frambuesas), tan fácilmente como del brócoli; el potasio abunda tanto en las betarragas como en los plátanos. Sin embargo, las frutas y verduras también ofrecen una vasta y variada cantidad de fitonutrientes – componentes naturales de las plantas que promueven la buena salud. De modo que conseguir una amplia gama de fitonutrientes es más probable si consumimos tanto frutas como vegetales.

Los fitonutrientes son responsables del sabor y color de las frutas y vegetales. Si pensamos en ellos desde el punto de vista de sus colores y sabores, en lugar de pensar en ellos únicamente como fuente de vitaminas y minerales, entonces podremos apreciar cuánta diferencia hay entre unos y otros.

Por ejemplo, los frutos silvestres y el brócoli pueden parecer similares en términos de su aporte de vitamina C, sin embargo sus fitonutrientes no pueden ser más diferentes. Los frutos silvestres obtienen su color rojizo de un componente llamado antocianina, el que es más comúnmente encontrado en frutas que en verduras. En cambio, el  isotocionato es el fitonutriente responsable del olor del brócoli, repollo y coliflor, pero no encontraremos este componente en las frutas. Otro pigmento natural, el licopeno, da un color rojo intenso al tomate (¡sí, es una fruta!) y las uvas rosadas, pero será casi imposible encontrarlos en la mayoría de los vegetales.

He conocido a muchas personas que asumen que comer frutas O vegetales es tan saludable como comer frutas Y vegetales. Por eso, a menudo me valgo de estos ejemplos para incentivarlos a tener una dieta con más variedad. Si estas líneas le recuerdan a usted mismo, piense en los obstáculos de su camino y la manera de superarlos.

Es menos la gente a la que le disgusta la fruta que aquella que reniega de la verdura y generalmente es cuestión de textura. Si no apreciamos la suave textura de la fruta madura, probemos metiendo fruta congelada – o más verde – en la juguera y añadir ese puré a un batido lácteo o yogurt. Si algunas frutas son demasiado ácidas para nuestro gusto, probemos las variedades más dulces de la misma especie. Por ejemplo, las mandarinas suelen ser mucho más dulces que la mayoría de las naranjas.

Si nos disgusta la textura de los vegetales cocidos, probémoslos crudos. Si son los sabores fuertes los que nos mantienen alejados de los vegetales, juguemos con los aliños, como hierbas, ajo o jugo de limón. También podemos agregar algunos vegetales en sopas, salsas para pastas y guisos. Otra posibilidad es cocinarlos al dente y agregarlos a ensaladas. De esta forma, evitaremos los olores fuertes que despiden cuando están calientes y humeantes.

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