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[Opinión] Nabila, los que no ven son otros.

Estos jueces se han esmerado en la teoría más purista del concurso del delito pero han olvidado a la mujer víctima. No han dado perspectiva de género a su decisión.

Natalia LopezAbogada especialista en Derecho de Familia. Estudio LegalFamilia

Por Natalia López

Quisiera escribir una columna optimista. Pero es un día triste para quienes ejercemos en el área de la justicia.

¿Cómo explicar a las mujeres (y hombres) que me consultan sobre la señal que está dando nuestra máxima judicatura ante casos de violencia tan aberrantes como el de la valiente Nabila?

¿Cómo decir que como mujer, como madre y ex pareja de un hombre agresivo no encuentro paz en la decisión de jueces que día a día actúan con descriterio y sin perspectiva de género?

¿Cómo decir: soy abogada y siento vergüenza de estar en este sistema tan ciego?

No soy escuchada, cuando hay razones de fondo y verdades evidentes para condenar. Jueces imbuidos en machismo, resistentes a mirar más allá de sus estrados, obsoletos y lo más penoso, injustos.

He leído con detención el fallo de la segunda sala de la Corte Suprema y he sentido pena e impotencia ante la justificación jurídica que estos ministros han querido dejar en evidencia. Finalmente actúan pro reo, pero de la peor forma.

Consideran que la acción ejecutada por Ortega (ex pareja de Nabila y padre de dos de sus hijos) carecía de unidad, por ello no ha de ser considerada bajo la figura de femicidio frustrado. Es decir las acciones de golpear su cabeza con un objeto contundente y la de sacar sus ojos con un elemento cortopunzante son independientes y no buscaban como finalidad darle muerte. ¿Es eso criterioso, justo, lógico? La respuesta sin dudarlo es NO.

Estos jueces se han esmerado en la teoría más purista del concurso del delito, pero han olvidado al ser humano, a la mujer víctima de las acciones dolosas de un hombre que es además el padre de sus hijos. Y no han dado perspectiva de género a su decisión. Esto es relevante, pues la normativa internacional obliga a los Estados partes a proteger y erradicar toda clase de violencia contra la mujer, entonces Chile a través de sus jueces máximos está contraviniendo mandatos internacionales.

Las acciones de golpear su cabeza con un objeto contundente y la de sacar sus ojos con un elemento cortopunzante son independientes y no buscaban como finalidad darle muerte. ¿Es eso criterioso, justo, lógico? La respuesta sin dudarlo es NO.

Pero no sólo desde lo jurídico la situación es grave. Hay un problema humano y social, que se mantiene. La impunidad y desigualdad. En efecto, nuestra sociedad entera está siendo maltratada. La impotencia, la rabia, la desesperanza y la pena están en muchos que hoy incrédulos leen esta noticia. Mujeres, hombres, jóvenes, niños y niñas estamos recibiendo una señal nefasta.

Un hombre puede golpear tu cabeza varias veces con trozos de concreto, extraer tus ojos, dejarte ensangrentada e inconsciente sin posibilidad cierta de auxilio.. y su pena será la de cuatro años porque esas son lesiones simplemente graves, inconexas entre sí temporalmente y parece razonable pensar que no hubo intención de causarte la muerte.

Estos jueces se han esmerado en la teoría más purista del concurso del delito, pero han olvidado al ser humano, a la mujer víctima de las acciones dolosas de un hombre que es además el padre de sus hijos.

No se erradica toda clase de violencia contra la mujer con una rebaja de la pena a tan brutal agresor.

Peor aún a quienes justifican la violencia y la ejercen día a día contra sus mujeres, colegas, madres e hijas un fallo como este no los previene a detener su conducta. Al contrario.

En el derecho penal, “la pena” tiene fines que al parecer no han sido valorados correctamente por nuestros jueces; no sólo deben protegerse bienes jurídicos como la vida de las personas, sino que con la pena impuesta ha de inhibirse futuros hechos delictivos, de la misma especie.

La impunidad y desigualdad. En efecto, nuestra sociedad entera está siendo maltratada. La impotencia, la rabia, la desesperanza y la pena están en muchos que hoy incrédulos leen esta noticia. Mujeres, hombres, jóvenes, niños y niñas estamos recibiendo una señal nefasta.

Es lamentable que la buena labor que realizan algunos magistrados se ensucie con las malas decisiones de otros. Últimamente me ha tocado ver muchas malas decisiones y que las Cortes ratifican, amparados en el “debido proceso”, o en la “teoría del delito concursal” como en este caso de hoy. La sensación, la seguridad jurídica, que también busca el derecho penal, hoy queda vulnerada.

Pero la población en el grueso no se equivoca. Son otros los ciegos. Otros los que no ven. Disculpas a todas aquellas que no han encontrado justicia. Pero hay que seguir firme denunciando. Ya cambiaremos estos paradigmas y los esteorotipos serán derribados.

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